Proverbios 27:1-19
1
No te ufanes del día de mañana, porque nunca sabes lo que el mañana traerá. 2
Es mejor que te alabe gente extraña, y no que te alabes tú mismo. 3
Pesa la piedra, pesa la arena, pero pesa más la ira del necio. 4
La ira es cruel, y el furor es impetuoso, pero ante la envidia, ¿quién puede sostenerse? 5
Es mejor la reprensión franca que el amor disimulado. 6
Son más confiables las heridas del que ama, que los falsos besos del que aborrece. 7
Quien no tiene hambre, rechaza la miel; quien tiene hambre, halla dulce lo amargo. 8
Ave que vuela lejos del nido: ¡eso es quien se va lejos de su hogar! 9
El bálsamo y el perfume alegran el corazón; los consejos del amigo alegran el alma. 10
No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre, ni visites a tu hermano cuando estés afligido. Es mejor vecino cercano que hermano lejano. 11
Hijo mío, sé sabio y alegra mi corazón; así podré responder al que me ofenda. 12
El astuto ve el peligro y se pone a salvo, pero los ingenuos lo ven y no lo evitan. 13
Al fiador de un extraño, quítale la ropa; al que dé a la mujer ajena, reténle prenda. 14
Bendecir al amigo a gritos y de madrugada es lo mismo que lanzarle una maldición. 15
Como gotera continua en tiempo de lluvia es la mujer que siempre discute. 16
Querer contenerla es querer refrenar el viento o tratar de retener el aceite en la mano. 17
El hierro se pule con el hierro, y el hombre se pule en el trato con su prójimo. 18
Quien cuida de la higuera, come de su fruto; quien cuida los bienes de su amo, recibe honra. 19
Así como en el agua se refleja el rostro, también en el corazón se refleja el hombre.