Sra. Adele M. Gill (Maryland, EE. UU.)
Jesús dijo: «Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo». - Mateo 28:20 (DHH)
Un día cuando tenía seis años, mi mamá dijo que tenía algo que decirme. Torciendo las manos nerviosamente, dijo: «Delsie, quiero que sepas que Dios, Jesús y el Espíritu Santo siempre cuidarán de ti y de nuestra familia — pase lo que pase». Escuchaba lo que decía pero realmente no sabía a qué se refería. Las lágrimas corrían por sus pálidas mejillas y me pregunté qué es lo que pasaba. ¿Qué estaba tratando de decirme?
Unas semanas más tarde, internaron a mi mamá en un hospital psiquiátrico donde permaneció por dos largos años. A medida que se prolongaba el tiempo, no había un día en que no llorara por ella. Sin embargo, recordaba lo que me había dicho. Sentía dolor físico al extrañarla, pero sus palabras resonaban en mi corazón y en mi mente. De alguna manera supe que no estaba sola.
Las palabras llenas de fe que me dijo antes de ir al hospital fueron para mí un regalo de toda la vida. Me ayudaron a fortalecer mi fe. Finalmente, mamá regresó a casa; había pasado por mucho, pero estábamos muy contentos de tenerla de vuelta con nosotros. Esta experiencia en mi niñez me enseñó a poner mi confianza y mi esperanza en Dios, Jesús y el Espíritu Santo.
Mi fe crece cuando pongo mi confianza y esperanza en Dios.
Por familiares con trastornos mentales
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