Sr. Steven Thompson (Iowa, EE. UU.)
Después de pasar algún tiempo allí, Pablo se fue a visitar una por una las congregaciones de Galacia y Frigia, animando a todos los discípulos. - Hechos 18:23 (NVI)
Hace un año sufrí un derrame cerebral debilitante y estuve en el hospital por 16 días. Este último año ha sido un reto, pero tuve la dicha de no perder el uso del lado derecho de mi cuerpo. Sin embargo, el derrame cerebral había debilitado ese lado severamente. Pasaba casi dos horas diariamente haciendo ejercicio para fortalecerlo. Algunos días me sentía aburrido por la monotonía de los ejercicios, pero todos me decían que el ejercicio era necesario para continuar mi recuperación.
Leí el pasaje de Hechos 18, me di cuenta de que el apóstol Pablo debe haber tenido momentos en que su trabajo diario se volvía monótono. Si bien Pablo tuvo algunos momentos asombrosos y llenos de acontecimientos, aquellos momentos fueron un resultado directo de las experiencias rutinarias de su vida que fueron cruciales para su ministerio.
Después de leer estos versículos, me sentí más motivado a realizar mis ejercicios. Viendo un progreso constante en mi recuperación, me di cuenta de que aunque Dios a veces sana a través de milagros, más a menudo Dios nos sana a través de nuestras rutinas diarias. Doy gracias porque Dios nos da la fortaleza y la sabiduría para llevarlas a cabo.
Mi rutina diaria puede ser una fuente de crecimiento espiritual.
Por quienes reciben terapia física
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