Sr. John Alter (Florida, EE. UU.)
El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos. - Proverbios 16:9 (RVR)
Era media mañana y estaba sentado en el porche mirando hacia el pasto. El sol se elevaba más y más. El rebaño de ganado que había pasado la noche en pastos abiertos se trasladó a la sombra fresca que ofrecía un bosquecillo de grandes robles.
Vi que un pequeño ternero se acercaba vacilante a las vacas que ahora descansaban en el bosquecillo. Dio un vistazo al rebaño y emitió un gemido lamentándose, como diciendo: «Madre, estoy solo y perdido. Necesito tu ayuda». Con solo dos gemidos ya la madre del ternero reconoció sus bramidos y respondió de la misma manera. Me imaginé que estaba diciendo: «Aquí estoy, niño». El ternero escuchó la llamada de su madre y pronto se encontraron.
Esa escena me recordó que cuando nos sentimos perdidos o necesitamos ayuda, siempre podemos buscar a Dios y contar con su seguridad y su dirección. La vida puede ser confusa, y puede ser difícil saber el siguiente paso a dar o cómo resolver un problema. Al igual que el ternero, necesitamos llamar a nuestro Proveedor y buscar orientación. Debemos admitir nuestra necesidad y pedir dirección. Y cuando lo hacemos, podemos estar seguros de que Dios, nuestro consolador nos escuchará y nos guiará.
Prestaré mucha atención a cómo Dios me responde y confiaré en su dirección.
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