Sra. Jeannie Pagni Smith (Nevada, EE. UU.)
No se trata de lo que el hombre ve; pues el hombre se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón. - 1º de Samuel 16:7 (DHH)
Tengo lunares, verrugas, manchas rojas, manchas oscuras, quistes, lesiones benignas y más. A veces siento vergüenza de tener estas marcas no deseadas. Durante años he consultado dermatólogos para eliminar muchas de estas imperfecciones.
En una visita médica, uno de mis médicos notó cuan suave e hidratada estaba mi piel. Otro dijo que tenía un excelente tono muscular en mis brazos y que seguramente estaba haciendo ejercicios. Aprecié que pudiese ver más allá de las cosas que me molestan tanto y enfocarse en lo positivo, como el esfuerzo que pongo en cuidar mi cuerpo.
¿Acaso no es esto lo que hace Dios? Dios mira más allá de nuestras imperfecciones y ve lo bueno — siempre nos alienta a realizar el mejor esfuerzo y luego nos apoya para avanzar. De hecho, en 1º de Samuel 16:7, se le indica a Samuel a no considerar la apariencia exterior de una persona, sino mirar el corazón de la persona como lo hace Dios.
Estoy agradecida de poder servir al Señor sin importar mi apariencia exterior. Estoy aun más agradecida de que Dios nos ama y nos acepta a cada uno de nosotros tal como somos.
Dios me ama tal como soy.
POR aceptarme a mí misma tal como soy
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