Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. - Filipenses 4:4-5 (RVR)

Me desperté con mucha tristeza por una noticia que recibí el día anterior. Decidí transitarla con mi Señor después de mi momento de oración, pero igual no me sentía del todo bien.

Tenía que hacer dos diligencias que al fin resultaron en una caricia para el alma. La primera fue un trámite bancario. La empleada me atendió con tanta deferencia que me sentí muy cómoda. Se lo agradecí profusamente y ella se sorprendió porque esa bondad era natural para ella.

Después, pasé por una librería, que no conocía, en busca de una buena lectura. Allí también el señor que atendía me dedicó toda su atención y me dirigió a los escaparates que tenían libros usados. Cuando también le agradecí por lo amable que había sido conmigo, le dije: «Me voy contenta porque tengo buena lectura por un tiempo».

Ya de regreso a casa, descubrí que esas dos personas habían sido verdaderos ángeles que transformaron mi estado de ánimo. Me propuse que yo también quiero ser un agente transformador en la vida de quienes se crucen en mi camino, cambiando su día y transmitiendo cortesía y luz. ¿Acaso no encontramos referencias hermosas en la Biblia sobre la bondad, la benignidad y la confianza como parte del fruto del Espíritu (Ver Gálatas 5:22-23). ¡Gracias damos a Dios!

Oración de hoy
Oh, Señor, llénanos de tu luz para que podamos reflejarla naturalmente. En el nombre de Jesús. Amén.

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Lectura de hoy
Primera carta de san Juan 1:5-7

Pensamiento del día

Puedo reflejar la bondad de Dios en mis actos y actitudes cotidianas.

Oremos

Por quienes atienden al público de diferentes formas


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