Sr. Wolfgang Bernhardt (KwaZulu-Natal, Sudáfrica)
Dios y Salvador mío, ¡ven pronto en mi ayuda! - Salmo 38:22 (DHH)
Cuando pienso en el día que me espera, me pregunto: ¿De dónde obtendré la energía que necesito? Pienso en el rey David. A menudo se encontraba bajo circunstancias en las que sentía que no tenía fuerza para seguir adelante. Acudió a Dios por ayuda, como en la cita bíblica de hoy. Su clamor no solo expresaba sus sentimientos de desesperación, sino también su confianza en que Dios sí le ayudaría; había experimentado la ayuda de Dios muchas veces antes.
Isaías 40:31 nos recuerda: «...los que confían en el Señor tendran siempre nuevas fuerzas y podrán volar como las águilas; podrán correr sin cansarse y caminar sin fatigarse». Dios sabe cómo nos sentimos. Está con nosotros cada día, aun en nuestros días más difíciles. Al igual que las corrientes de aire que permiten a las águilas volar, Dios nos provee la fuerza e inspiración para no cansarnos sino seguir adelante.
Dios me da la sabiduría para enfocar mi energía en las cosas que importan y evitar actividades poco útiles. Dios no solo me da fuerza para hacer lo que tengo que hacer, sino que Dios me ayuda a ser una persona mejor — a tratar a otras personas con respeto y tener compasión por quienes están luchando.
Cuando me falten fuerzas, acudiré a Dios y confiaré en que me ayudará.
Por quienes sufren por falta de energía
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