Sra. Luz Dary Berrio (Tolima, Colombia)
Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; … - Jeremías 1:5 (NVI)
Cuando era pequeña, jugaba con una muñeca. Soñaba ser grande, casarme y tener una muñeca de verdad. A los 29 años de edad, Dios hizo realidad este sueño. Sin embargo, ignorábamos como esposos lo que nos sobrevendría.
Tenía sin saberlo una malformación en mi útero, lo que hacía que el embarazo no llegara a su término. A los dos meses de gestación, el médico dictaminó pérdida del feto. Hospitalizada y esperando una ecografía, mi buen Dios intervino y las palabras del doctor no se cumplieron.
Continúe mi embarazo y a los siete meses de gestación, nació mi muñeca real. No escuché su llanto y nuevamente los médicos dictaminaron: «No vivirá». Tenía la enfermedad de la membrana hialina, y no había el equipo para tratarla. Dios intervino nuevamente, proveyendo el equipo, los médicos y la clínica que mi muñeca requería. Sin muchas esperanzas médicas, logró atravesar el valle de sombra de muerte, gracias a la intervención de Dios. Ahora, es una joven hermosa dotada de dones, talentos y habilidades. Hoy sirve al Señor en el ministerio de alabanza con la voz angelical que su Padre celestial le dio. La intervención divina ha sido una realidad en el pasado, lo es en el presente y lo será en el futuro.
La gracia de Dios interviene a diario en nuestras vidas.
Por los recién nacidos y sus madres
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