Sr. Jonathan A. Porter (Georgia, EE. UU.)
Jesús dijo: «El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada». - Juan 15:5 (DHH)
Un cántico que significa mucho para mí asegura que el Señor está con nosotros tanto en los valles como en las montañas. A lo largo de años de acercarme a Cristo, he sentido la presencia de Dios junto a mí en valles y montañas, en mis mejores y peores días.
Ahora bien, tras evaluar mi relación con Dios, comprendí que los días comunes y corrientes entre las montañas y los valles son aquellos en los que no he sentido la presencia del Señor. Los días que completo con reuniones, llamadas en conferencia, y correos electrónicos eternos son esos en los que no puse mi atención en Él. Me permití distraerme y pensar que puedo vivir sin el Señor.
Jesús le dijo a sus discípulos: «El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada».
Si deseamos dar fruto, debemos estar conectados a Cristo todos los días. En los momentos en que nos permitimos distraernos en los días entre medio, inconscientemente nos permitimos ir a la deriva. Debemos, intencionalmente, permanecer en Cristo todos nuestros días.
Me volveré a Dios especialmente los días comunes y corrientes.
por separar un tiempo para Dios cada día
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