Sra. Navamani Peter* (Karnataka, India)
Jehová es mi pastor; nada me faltará. - Salmo 23:1 (RVR)
Durante nuestro ministerio, mi esposo y yo solíamos viajar a pueblos del sur de India para visitar iglesias rurales. Algunos pueblos no contaban con caminos en buenas condiciones, de modo que debíamos viajar en jeep o carreta por terrenos muy escabrosos. Esto me causó un fuerte dolor en el cuello que se convirtió en una espondilitis.
Un pastor de nuestra iglesia me visitó y, al ver el cuello ortopédico, oró por mí. Me animó a repetir todos los días el Salmo 23 y a meditar en él. Así comenzó mi práctica diaria de reflexión en este bello salmo. Con el tiempo el dolor cesó, pero mi práctica sigue.
El Salmo 23 es una hermosa expresión de confianza, dependencia y seguridad del cuidado y la provisión de Dios en toda circunstancia. David fue un pastor y sabía de qué se trataba cuidar de las ovejas y protegerlas de todo mal, las llevó a pastos verdes y junto a aguas de reposo. Como todo buen pastor, conocía a sus ovejas y ellas conocían su voz.
Dios es nuestro pastor. Él no solo cuida de nuestro bienestar físico sino también de nuestra salud espiritual. El Señor trae sanidad y plenitud a nuestro ser más íntimo. Incluso durante los momentos más difíciles, podemos estar seguros de la presencia y de la protección de Dios.
Cada día estaré agradecida por la presencia de Dios en mi vida.
por quienes viven con dolor crónico
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