Sr. John Shliesser (Alabama, EE. UU.)
De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación... - 2ª a los Corintios 5:17 (RVC)
Cada mes de enero en mi iglesia se dedican 21 días a la oración y el ayuno. El día comienza a las seis de la mañana, con un servicio de oración en el templo. Los asistentes son animados a elegir algo sobre lo que ayunar, algo de lo que podrían abstenerse durante 21 días. La mayoría de las personas elige abstenerse de algunos alimentos o de toda comida. El propósito de esta práctica es acercarse a Dios, interceder por otros y poner en oración asuntos importantes.
Cuando considero las cosas de las que puedo prescindir, se me ocurren las preocupaciones, el miedo, el enojo, el juzgar a otros y el no perdonar. Lamentarse por fracasos del pasado, y relaciones que nos persiguen aunque hayan ocurrido hace muchos años. Estos auntos quitan el gozo y nos dificultan mantener el foco en el Señor. Ahora bien, con la ayuda de Dios podemos dejarlos ir. La Escritura nos dice que, si estamos en Cristo, el pasado quedó atrás y ahora ha llegado lo nuevo.
¿Qué ocurriría si cada día vivimos con amor, alegría, paz, paciencia, bondad, benignidad y dominio de uno mismo? Es posible orar a diario pidiendo poder reflejar los frutos del Espíritu. Filipenses 4:8 nos instruye a pensar en cosas positivas que sean verdaderas, justas y puras. Deseo mantenerme firme contra lo negativo y vivir los frutos del Espíritu, abrazando la nueva creación que soy en Cristo.
En Cristo tengo un nuevo comienzo.
por iglesias que inician una nueva práctica espiritual
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