Sra. Jennifer Brigandi (Ontario, Canadá)
Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. - Filipenses 4:12 (RVR)
En el 2020, mi padre sufrió una embolia pulmonar masiva y tuvo un paro cardíaco por casi ocho minutos. Quedó incapaz de sentarse, levantarse o moverse. Un hombre que antes era dinámico, que corría maratones y viajaba, ahora depende de otras personas para alimentarse, vestirse y moverse para estar más cómodo.
Mi familia y yo hemos orado continuamente todo este tiempo para que mi padre sane por completo, pero aún esperamos. Algunos días, la situación me parece insoportable. Sin embargo, mi padre no se ha vuelto amargo o resentido mientras espera en el Señor. Su actitud es una de paz. Mi padre frecuentemente expresa lo bendecido y afortunado que se siente al estar vivo y pasar tiempo con su familia. Elige continuar orando y confiar en la fuerza de su fe y su familia. Está contento.
He aprendido que cuando no comprendemos el plan de Dios, y aun cuando parece que nuestras oraciones no han sido contestadas, podemos encontrar paz y satisfacción porque podemos confiar en la fidelidad de Dios.
Elegiré estar contenta con mis circunstancias.
Por familias que cuidan a seres queridos
Responda pida su oración.