Sr. Emmanuel X. Okoro (Texas, EE. UU.)
David dijo: «Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos. Así en todos los pueblos se sabrá que hay Dios en Israel». - 1º de Samuel 17:46 (RVC)
La historia de David y Goliat es un ejemplo eterno de valor y fe. David se enfrentó a Goliat con solo una honda, cinco piedras lisas, y una inquebrantable confianza en Dios. Mientras el ejército de Israel temblaba de miedo, David proclamó su victoria — no por su propia fuerza, sino porque la batalla le pertenecía al Señor. La confianza de David descansaba en la protección de Dios — en el pasado enfrentó leones y osos mientras cuidaba ovejas y esa historia de la fidelidad de Dios le aseguró la victoria contra Goliat. Aprendí tres cosas de la historia de David: la fe conduce a la victoria, la fidelidad de Dios inspira confianza y una fe audaz anima a otras personas.
Todos enfrentamos nuestros propios «gigantes» — desafíos que ponen a prueba nuestra fe. Pero 2º de Crónicas 20:15 dice: «No tengan miedo ni se amedrenten al ver esta gran multitud, porque esta batalla no la libran ustedes, sino Dios». Al confiar en el poder de Dios en lugar de nuestro propio poder, ningún desafío es insuperable.
Cuando identificamos los «gigantes» que enfrentamos — miedo, duda, desafíos imposibles — podemos entregarlos a Dios, confiando en su poder y en su fidelidad para liberarnos. Podemos proclamar la fortaleza y la fidelidad de Dios como lo hizo David.
Nada de lo que enfrente es demasiado grande para Dios.
POR Confiar en Dios en todos los desafíos
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