Sra. Rebecca Wilson (Oregón, EE. UU.)
Gabriel dijo a Daniel: «Tan pronto como comenzaste a orar, hubo una respuesta que vine a decirte, porque eres muy apreciado». - Daniel 9:23 (NVI)
Soy madre soltera. En una ocasión estuve desempleada y sin vehículo. Sin embargo, necesitaba un auto para poder conseguir trabajo. Si no trabajaba, no podía cuidar de mi hijo ni de mí. Lloré, oré, y hablé con algunas personas de la iglesia sobre mi situación.
Poco después de hablar con ellas, un par de hermanos de la iglesia se acercaron a mí. Habían estado en un taller de reparación de autos local. El dueño del taller también era cristiano. Le contaron mi historia. Me dijeron que los tres oraron juntos en ese momento. Al decir «Amén», entró un hombre en el taller queriendo vender su auto. Y añadió: «Si conocen a alguien que necesita un auto, puedo regalarlo porque vamos a comprar uno nuevo». Ellos estaban asombrados, pero no sorprendidos. Sabían del poder cuando dos o más se reúnen en el nombre de Dios (Ver Mateo 18:20). El auto registraba más de ciento sesenta mil kilómetros, pero me sirvió por varios años. Incluso pude usarlo para la compra de un auto nuevo más adelante.
Esta experiencia me recordó la cita bíblica de hoy. Dios está atento a las oraciones de quienes se sienten impotentes y cuida de todos sus hijos.
Puedo orar con confianza, sabiendo que Dios está atento a mis oraciones.
Por madres solteras
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