Sr. Kelvin L. Hicks (Texas, EE. UU.)
Tú, deja tus pesares en las manos del Señor, y el Señor te mantendrá firme; el Señor no deja a sus fieles caídos para siempre. - Salmo 55:22 (RVC)
Tras una serie de contratiempos, me hallé cuestionando mi camino y preguntándome si estaba haciendo lo suficiente para lograr mi cometido. Día a día iba perdiendo confianza y me sentía más temeroso en cuanto al futuro. En este tiempo de dificultades recurrí a la oración, en busca de claridad y de consuelo.
Una día, mientras leía el libro de Proverbios, vi este conocido versículo: «Confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia» (Proverbios 3:5, RVC). Estas palabras parecieron saltar de la página, hablando directo a mi corazón. Comprendí que había estado cargando mis preocupaciones solo, intentando enfrentar mis dificultades con mis propias fuerzas. Estas palabras fueron un recordatorio amable sobre entregar mis temores y confiar en que Dios me está guiando, aunque yo no pueda ver el panorama completo.
A medida que fui entregando a Dios mis angustias, observé un cambio en mi ser. La paz reemplazó a la preocupación, y cada día me sentí más aliviado. En aquel tiempo, confiar en Dios me enseñó que Dios está obrando detrás de escena en maneras que tal vez no comprendamos.
Hoy día, cuando la vida parece abrumarme, recurro a esta porción de la Escritura. Me recuerda que no hay necesidad de que cargue mis pesares solo. Dios está siempre a mi lado, brindándome su guía y su fuerza.
No estoy solo en mis dificultades si confío en Dios.
por quienes ven al futuro con incertidumbre
Responda pida su oración.