Sr. George T. Wilkerson (Carolina del Norte, EE. UU.)
Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él. - Colosenses 3:17 (NVI)
Debido a que estoy en la cárcel, debí darle un poder legal de representación a alguien que está en libertad. Este poder le permite representar legalmente mis intereses, firmar documentos y tomar muchas decisiones a mi favor, en mi nombre, como si fuera yo mismo. Cuando actúa mi apoderado, sus decisiones son atribuidas a mí. Esta dinámica me ayuda a comprender nuestra relación con Cristo, que está en los cielos.
Cuando aceptamos a Jesús, nos convertimos en sus representantes en la tierra. De alguna manera, somos sus apoderados, entonces cuando la gente nos ve y nos escucha, es como si vieran y escuchasen a Jesús. Y Cristo es la encarnación del Señor. Jesús dijo: «El que me ha visto a mí ha visto al Padre» (Juan 14:9).
Encarnar a Cristo implica más que asistir a la iglesia, leer la Biblia o compartir el evangelio. Se aplica a todos los aspectos de la vida. No importa lo grande o pequeño, todo lo que decimos o hacemos es una oportunidad de representar a Cristo, ya sea comiendo o bebiendo, conduciendo un auto, contando un chiste o llevando a cabo una tarea. Y no es necesario confiar solo en nuestras capacidades para hacerlo. Gracias a Dios, contamos con el Espíritu Santo que nos enseña y nos dirige.
Me esforzaré para encarnar a Jesús en todo lo que haga.
por las personas que están en la cárcel
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