Sra. Analía Rearte (Buenos Aires, Argentina)
Con mi voz clamaré a Jehová; con mi voz pediré a Jehová misericordia. - Salmo 142:1 (RVR)
Una conocida de la iglesia me pidió ayuda para inscribir, a través de la Internet, a su hijo en un campamento de vacaciones de la ciudad. Estas vacantes son muy solicitadas porque el campamento es gratuito y los niños van todo el día, tienen acceso a comidas y juegos. Es el plan perfecto para un verano, sobre todo cuando los padres trabajan todo el día.
Estuve con ella toda la mañana, ayudándole y aconsejándola sobre qué documentos subir, cómo hacer esto u aquello. Lamentablemente, su hijo no ingresó y me sentí muy triste. De veras, ella necesitaba esa vacante no solo por ser madre soltera, sino porque su hijo disfrutaba mucho de esos campamentos además de que los privados estaban impagables para ella. Oramos y esperamos.
Durante la tarde, en un grupo de Whatsapp que soy miembro, ¡un integrante ofreció una vacante para este campamento! Mi sorpresa fue muy grande, dado que la inscripción es en línea. Una vez cerrado, no hay más oportunidad. El muchacho me contó que por ser trabajador del estado le otorgaban vacantes, pero le habían sobrado y por eso consultó si alguien quería utilizarlas.
Nuestra oración fue respondida casi inmediatamente pero además ocurrió algo casi imposible. La buena disposición de ese muchacho y yo ahí en medio de ambas situaciones, pero sobre todo Dios disponiendo los medios para que uno de sus hijitos menores pase un buen verano.
Dios puede obrar en cualquier situación.
Por las madres solteras y sus hijos
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