Sr. Jerry Albritton (Kentucky, EE. UU.)
Pero al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: —¡Señor, sálvame! Enseguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió: —¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? - Mateo 14:30-31 (NVI)
Hace poco tiempo me enteré de que mi nieto de diecisiete años participó en un rescate en el mar. Mientras nadaba con un amigo, una corriente comenzó a alejarlos de la costa. Cuando nadaban de regreso, escuchó a un joven pidiendo auxilio ya que la corriente también lo llevaba mar...
Puedo descansar en que Dios me conducirá hacia un lugar seguro.
por la seguridad de los nadadores
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