Sra. Shurmaine McAlpine (Iowa, EE. UU.)
Pues para esto los llamó Dios, ya que Cristo sufrió por ustedes, dándoles un ejemplo para que sigan sus pasos. - 1ª de Pedro 2:21 (DHH)
Tengo el hábito de caminar tres kilómetros todos los días. Lo hago al aire libre si el tiempo es bueno, o dentro del centro comercial si el clima no es favorable. Por ser una persona mayor, creo que es importante mantenerme en movimiento tanto tiempo como sea posible. Un día, salía de la tienda y me dirigía al auto, cuando una joven me dijo: «Todos los días la veo pasar caminando por mi casa. ¡La felicito!». Ella estaba impresionada por mi compromiso de caminar diariamente. Sus palabras me recordaron que la gente presta atención a lo que hacemos.
Es cierto que las acciones de quienes nos rodean nos causan una impresión y pueden impactar en nuestras vidas. Recuerdo cuando mi abuelo nos visitaba cada año durante una semana. Él era un devoto seguidor de Cristo. Se sentaba en nuestro sofá y leía la Biblia, y yo me sentaba a sus pies y miraba como se movían sus labios a la vez que repasaba las palabras sagradas. Su fiel disciplina de lectura de la Biblia cotidiana dejó un ejemplo que jamás olvido.
Tal como dice la lectura de Colosenses de hoy, que podamos vivir nuestro camino de la fe de una manera digna del Señor y que le agrade. Pensemos siempre en cómo podríamos ser un buen ejemplo, alentando a otras personas a vivir fielmente y caminando tras los pasos del Señor.
¿Qué ejemplos han alentado mi caminar en la fe?
por mi salud espiritual
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