Sra. Jenny Hawley (Carolina del Norte, EE. UU.)
…aun allí tu mano me guiaría, ¡me sostendría tu mano derecha! - Salmo 139:10 (NVI)
Como profesional de la salud, tuve muchas responsabilidades en el cuidado de pacientes en el hospital. Una vez, me pidieron que reemplazara a una colega que estaba de vacaciones. Su tarea difería un poco de la mía e implicaba ciertas labores y decisiones con las que no me sentía cómoda ni segura. Al principio, me sentí ansiosa y abrumada. Dudé de mi capacidad para ocuparme de estas nuevas responsabilidades. Pero recordé el Salmo 139:10: «...aun allí tu mano me guiaría, ¡me sostendría tu mano derecha!».
Decidí escribir este versículo en una tarjeta, junto con este mensaje: No estás sola, el Señor está contigo y te ayudará. Simplemente, pídeselo a Dios. La colocaba en el bolsillo de mi bata de trabajo cada día antes de comenzar a laborar. Si me sentía angustiada, llevaba la mano al bolsillo para recordar esta verdad tan importante. Este recordatorio de la presencia de Dios me trajo una maravillosa sensación de paz. Sentí confianza en que el Señor me daría el conocimiento y los recursos necesarios para cumplir con las tareas de este nuevo rol.
Con la guía, la fortaleza y el sostén de Dios, pude cumplir con la labor de manera amorosa y confiada. Este tiempo de estrés me recordó que el Señor me guiará y me equipará con lo que necesite si se lo pido y confío en Dios.
¿Qué cosas me recuerdan la presencia de Dios día a día?
por quienes llevan a cabo tareas de gran estrés
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