Sra. Norma Maldonado (Nuevo León, México)
Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia. - Isaías 41:10 (NVI)
Hace unos años, aunque no me faltaba nada, no encontraba la alegría de ser madre de dos hermosos hijos y esposa de un buen hombre. En estas circunstancias, simplemente no podía comprender mi tendencia a la tristeza y a la desesperación, lo que me llevó a sentir deseos de quitarme la vida.
Un día, escuché una lectura del Salmo 40. Me llegó al corazón porque estaba sumida en la desesperación. Comencé a repetir este salmo, reclamando la promesa de Dios de «poner mis pies sobre una roca y darme un lugar firme donde estar» y dejar que Dios guiara mis pasos.
Con el tiempo, tuve la certeza de que Dios estaba cumpliendo esa promesa. Busqué tratamiento para mi condición y, con oración constante, Dios me sacó del abismo y me ayudó a poner los pies en tierra firme. Conservo esa experiencia como un recordatorio de cómo Dios me rescató del momento más oscuro de mi vida y me sostuvo. Dios verdaderamente es nuestra fuerza y nuestro libertador.
Dios es mi fuerza; Dios es mi todo.
Por personas con depresión
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