Sr. Jeremy K. Mullen (Pensilvania, EE. UU.)
... pero ahora Cristo los ha reconciliado mediante la muerte que sufrió en su existencia terrena. Y lo hizo para tenerlos a ustedes en su presencia, santos, sin mancha y sin culpa. - Colosenses 1:21-22 (DHH)
Solía tener cinco recipientes de vidrio en mi aula, uno para cada grupo al que enseñaba. Cuando los alumnos cumplían con las reglas, agregaba una piedrita al envase correspondiente a su clase. Cuando no lo hacían, quitaba una. Después de un tiempo, contaba las piedritas de cada recipiente y la clase que contaba con más piedritas ganaba una fiesta de pizza.
Muchas personas piensan que ser cristiano es igual: que Dios da una serie de reglas para cumplir y añade piedritas a nuestro recipiente cuando las obedecemos, o las retira si no lo hacemos, y que luego las cuenta para ver si hemos ganado el cielo. Pero el cristianismo no es eso.
No se trata de obedecer reglas para ganar puntos y ser admitidos en el paraíso o ganarse el favor de Dios. Ser cristiano se trata de vivir una relación con el Señor. Por eso el apóstol Pablo llama al evangelio el «mensaje de la reconciliación» en la lectura de 2ª a los Corintios. Es el mensaje de cómo somos reconciliados con Dios a través de Jesús. Y este es el don de Dios entregado gratuitamente y no algo que podemos ganar.
No es posible ganar la gracia de Dios; es un don gratuito.
por quienes sienten que deben ganarse el amor de Dios
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