Sra. Livys Lora Caro (Atlántico, Colombia)
El que habita al abrigo del Altísimo descansará a la sombra del Todopoderoso. - Salmo 91:1 (NVI)
Había sido una noche larga llena de pensamientos, lágrimas y preguntas, hasta que finalmente oré y le pedí al Señor que me permitiera dormir. Tenía tantas cosas en la mente y, sin embargo, en ese momento cesaron y pude dormir. Mañana sería otro día para enfrentar el caos y las cargas de mi vida.
A la mañana siguiente, agradecí a Dios por el descanso que tuve la noche anterior. Sin embargo, la agitación del día anterior resurgió de inmediato y sentí que el corazón me latía con fuerza. En ese momento, recordé las palabras del Salmo 30:5: «Si por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría».
Entré en la presencia de Dios y le pedí que me ayudara a experimentar la paz que sobrepasa todo entendimiento — una paz que me permitiera seguir adelante y dejar atrás las cargas. Al darme cuenta de la imposibilidad de resolver el caos que me rodeaba por mi cuenta, le entregué mis cargas a Dios, y Dios me dio descanso. ¡Gracias a Dios!
En medio de la confusión, encuentro paz al entrar en la presencia de Dios.
Por quienes tienen dificultad para dormir
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