Sra. Lori Derror (Michigan, EE. UU.)
Yo, por mi parte, pondré la mirada en el Señor, y esperaré en el Dios de mi salvación. ¡Mi Dios habrá de escucharme! - Miqueas 7:7 (RVC)
Mis dos nietos pequeños jugaban en el patio, en una competencia por quién podía tirar más alto su zapatilla. Los sonidos de alegría y las carcajadas se convertían por momentos en gritos y frustración.
Cuando iba hacia ellos, vi a al mayor de mis nietos llorando. Señaló hacia arriba. Una de sus zapatillas nuevas estaba colgada entre unas ramas muy alto en un árbol. Estaba muy enojado y gritaba: «¡Le pedí a Dios, pero no me ayuda!». Me tomé unos minutos para consolarlo y luego mi primo y yo, juntos y con una escalera y una escoba, logramos bajarla.
Al reflexionar sobre lo ocurrido, me sentí feliz de que mi nieto hubiese recurrido a la oración en una situación difícil. Como cristianos, sabemos que acudir a la oración debe ser nuestra primera respuesta en tiempos de pruebas. Pero, tal como se lo expliqué al niño después, debemos mantener los ojos muy abiertos para ver las formas creativas en las que Dios nos responde. El Señor no resolvió el problema del niño haciendo caer la zapatilla de inmediato. En su lugar, Dios envió a dos adultos capaces para enfrentar el problema y resolverlo.
Al encontrarnos con las dificultades cotidianas, recordemos orar al Señor pidiendo su ayuda y guía y ser pacientes y estar atentos a su sabiduría y forma creativa de responder.
Dios responde a mis oraciones de maneras creativas y sabias.
por quienes esperan una respuesta a su oración
Responda pida su oración.