Sr. Iván Esteban Arce (Cali, Colombia)
El padre dijo: —... si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos. Jesús le dijo: —Si puedes creer, al que cree todo le es posible. - Marcos 9:22-23 (RVR)
Hace unos meses, me encontraba en una situación financiera difícil. Tenía grandes deudas y estaba tratando de resolverlas. Pero sucedió algo más que empeoró la situación. Me robaron el auto; mi seguro no cubría esta pérdida. Me sentí desesperado, sin los recursos para cubrirlo todo. Empecé a orar pidiendo respuestas: cómo resolver la situación, qué hacer y qué pasos tomar. Pensé que estaba al mando y aparté la mirada del verdadero Proveedor de todas las cosas — Dios.
Un día leí el relato del evangelio de Marcos sobre el niño poseído por un espíritu impuro. Me concentré en la respuesta de Jesús al padre del niño después de que éste le preguntara si podía hacer algo: «... al que cree, todo le es posible». Estas palabras fueron profundas para mí, pues yo me encontraba en una situación similar. Mi frustración me llevó a la ceguera espiritual y a la incapacidad de creer que Dios tiene el control. Sin embargo, en ese momento crucial comencé a comprender que el problema, más que el dinero, era mi falta de fe. Aceptar esta comprensión arrojó una nueva luz sobre mi perspectiva y compartí la respuesta del padre del niño a Jesús: «Creo; ayuda a mi incredulidad». Comencé a orar con más fervor. La semana siguiente mejoró; las cosas avanzaron y me ayudaron a resolverlo todo.
No estamos exentos de soportar circunstancias difíciles y angustiosas, pero son estos momentos los que Dios usa para refinar nuestro entendimiento y fortalecer nuestra fe.
Veré los desafíos de la vida como oportunidades para fortalecer mi fe.
Por personas enfrentando dificultades solas
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