«Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará». - Deuteronomio 31:6 (NVI)

Tanto mi padre como mi madre fallecieron jóvenes, enfermos de cáncer. También vi como mis abuelos lucharon contra la misma dolencia y desarrollé un fuerte temor a esa enfermedad.

Hace pocos años, ciertas pruebas médicas preliminares me asustaron y llevaron a pensar que el cáncer ahora me tocaba a mí. El día que recibí los resultados, fui a mi granja y recorrí los campos, huertas y bosques, conversando con Dios. Abrí mi corazón, confesé mis pecados, expresé mi rabia y pedí ayuda. Volviendo a mi hogar, me detuve en una tienda multiservicio. En el momento de entrar, recibí una llamada telefónica por lo que me senté en el banco de madera que estaba en el frente. Al apoyar el brazo en el apoyabrazos, mi mano se topó con una cruz de madera de bolsillo.

Durante los meses siguientes y mientras me sometía a una biopsia y aguardaba angustiado los resultados, llevé esa cruz en el bolsillo todos los días. Cada vez que buscaba la crucecita para tenerla en la mano, sentía la seguridad de que no importa lo que pasase, estaría bien porque Dios iba conmigo. Cuando supe que los resultados eran negativos, regresé y puse la cruz donde la había encontrado, para que transmitiese la serenidad de la gracia de Dios a otra persona.

Oración de hoy
Dios siempre fiel, gracias por tu voluntad de llevar nuestras cargas cuando no podemos hacerlo y por las formas inesperadas en las que nos calmas y expresas tu amor. Amén.

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Lectura de hoy
Jeremías 29:10-14

Pensamiento del día

¿Qué me recuerda la seguridad que me da el amor de Dios?

Oremos

por quienes se someten a pruebas médicas


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