Sr. Daniel Budiantoro (Java Occidental, Indonesia)
Los hijos de Israel gemían por causa de su esclavitud, y clamaron a Dios. Por causa de su esclavitud, su clamor llegó hasta Dios... - Éxodo 2:23 (RVC)
Los israelitas habían sufrido bajo la opresión egipcia durante años. Sus clamores no eran solo palabras, sino gemidos de profunda angustia. Sin embargo, Dios los escuchó. Dios vio su sufrimiento, recordó su pacto con ellos y se preparó para actuar. Incluso cuando nos sentimos olvidados, Dios está atento a nuestro dolor.
Hace poco recordé que Dios conoce nuestros corazones. Estaba sentado con mi amigo en una sala de espera del hospital, silenciosa y con poca luz, tras la pérdida de su padre. Mi amigo susurró: «Ni siquiera sé qué decirle a Dios». Había orado por sanidad, pero ahora estaba sentado con el rostro entre las manos, apenas pudiendo hablar. Pero, al igual que con los israelitas, Dios escuchó su dolor no expresado verbalmente. Dios no es indiferente; Dios está cerca. Aunque las respuestas no lleguen de inmediato, podemos confiar en el amor de Dios, que cumple sus promesas.
Quiero practicar el descansar en la verdad de que Dios escucha, recuerda y responde. Le recordaré a mi amigo que, incluso en el dolor, no está solo. Aferrémonos a la promesa de que Dios siempre nos escucha. Y cuando encontremos a otras personas sufriendo, seamos un reflejo del amor de Dios, recordándoles que son escuchadas, vistas y profundamente conocidas.
Aun cuando me siento ignorado, Dios me recuerda y me responde.
Por quienes lloran la pérdida de un padre o madre
Responda pida su oración.