Sra. Alicia Warren Johnson (Texas, EE. UU.)
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,... - Mateo 6:33 (RVR)
Mientras limpiaba mi casa, coloqué una pila de libros al lado izquierdo de la escalera para subirlos al segundo piso. Unos minutos después, subí sin los libros y pronto oí a mi perro ladrar frenéticamente abajo. Mi pobre perrito estaba angustiado, creyendo que los libros —que en realidad no bloqueaban el paso— eran una barrera insuperable. Me reí, pero luego me detuve a reflexionar. ¿Con qué frecuencia permito que las distracciones de la vida obstaculicen mi tiempo diario con Dios?
A menudo me propongo dedicar tiempo cada día a la oración y a la lectura de las Escrituras, pero luego una larga lista de tareas pendientes, responsabilidades inesperadas o incluso mi propio cansancio se interponen en el camino. La verdad es que, al igual que mi perro, puedo percibir obstáculos donde un simple cambio de enfoque revelaría un camino despejado.
Después de unos momentos, mi perro se dio cuenta de que simplemente podía rodear los libros y seguir subiendo las escaleras. En ese momento, comprendí una valiosa lección: tengo una opción. Todos la tenemos. Podemos permitir que las distracciones, las ocupaciones y las responsabilidades se interpongan en nuestro tiempo diario con Dios, o podemos intencionalmente dejarlas de lado, haciendo de Dios nuestra prioridad. Hoy, elijo cambiar mi enfoque y acercarme más a Dios.
Puedo dejar de lado las distracciones de la vida para estar con Dios.
Por priorizar el tiempo con Dios
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