Greg Pimlott | Leer Jeremías 31:7-14
No es raro que, en un reencuentro familiar o en una reunión de antiguos compañeros, alguien se ponga de pie y agradezca a Dios por la oportunidad de reunirse. «Te damos gracias por las bendiciones y misericordias que hemos experimentado desde la última vez que nos reunimos». «Gracias por traernos...
Dios de esperanza y promesa, al mirar hacia el comienzo de un nuevo año, llena nuestros corazones de gratitud por lo que has hecho y por lo que has prometido hacer. Amén.
Cada una de las lecturas de esta semana describe un comienzo. Eclesiastés habla de muchos nuevos comienzos, como un tiempo en el que un propósito es reemplazado por otro. El salmo describe la constante renovación de la creación por parte de Dios, en la cual la relación de Dios con la creación comienza de nuevo cada día. Jeremías describe el inicio de una nueva temporada para el pueblo de Dios, donde la tristeza es reemplazada por gozo y las lágrimas de abandono dan paso a gritos de alegría. El prólogo del evangelio de Juan describe el principio mismo, cuando todas las cosas llegaron a existir por medio de la Palabra (quien «estaba con Dios y era Dios»). Efesios destaca la posibilidad de un nuevo comienzo para quienes hemos sido adoptados en la familia de Dios a través de Jesús y la herencia espiritual que está disponible para nosotros mediante esa adopción.
· Lea Eclesiastés 3:1-13. Al comenzar el nuevo año, ¿cómo cree que Dios le preparará para los distintos tiempos y temporadas que traerá el año?
· Lea el Salmo 147:12-20. ¿Puede recordar un tiempo de crecimiento espiritual cuando las cosas no iban bien y alabar a Dios le resultaba difícil?
· Lea Juan 1:1-18. Preste especial atención al versículo 18. ¿Cómo se ha dado a conocer Dios en su vida?
· Lea Efesios 1:3-14. ¿Qué significa para usted haber sido adoptado/a por Dios?
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