Elizabeth W. Corrie | Leer Ezequiel 37:1-14
Dios manda a Ezequiel que profetice sobre los huesos secos, y él lo hace. Pero al final del gran ruido y temblor, cuando los tendones unen los huesos, se añade la carne y la piel cubre estos cuerpos, todavía no hay aliento. Estos cuerpos reconstituídos siguen muertos. Entonces Dios manda...
Respira profundamente, usando el abdomen. Mientras respiras, de gracias al Señor Dios, que recurre a toda la creación para colocar este aliento en ti, en este momento y en cada momento.
Dios es la fuente de la vida y, por lo tanto, triunfa sobre la muerte. Esto no significa, sin embargo, que nuestra vida estará libre de dificultades o de la muerte. El salmista clama con impaciencia. Los exiliados en Babilonia siguen en cautiverio. María y Marta lloran a Lázaro. Incluso Jesús mismo llora por sus amigos. Pero mientras esperamos la resurrección de los muertos en el Día del Juicio, también tenemos un anticipo de resurrección ahora. Esto es lo que significa poner nuestra mente y nuestra actitud en Cristo, experimentando el poder del Espíritu Santo mientras caminamos en confianza y esperanza junto con nuestros compañeros peregrinos en la iglesia de Cristo.
P R E G U N T A S Y S U G E R E N C I A S P A R A L A R E F L E X I Ó N
• Lea el Salmo 130. ¿Cuándo ha anhelado a Dios con impaciencia? ¿Cómo puede apoyarse en estas antiguas palabras para encontrar consuelo en esos momentos?
• Lea Ezequiel 37:1-14. ¿Qué cree usted que sucederá después de su muerte? ¿Cómo se relaciona con esto la visión de Ezequiel? ¿Cambia esto la manera en que piensa acerca de la resurrección?
• Lea Juan 11:1-45. ¿Qué cree usted que Jesús quiere decir cuando proclama que él es la resurrección y la vida? ¿Cómo se relaciona esto con su propio entendimiento de la muerte y la resurrección?
• Lea Romanos 8:6-11. ¿Cómo puede cultivar una mente centrada en Cristo? ¿Cómo cambiaría esto algunas de las formas en que usted actúa o piensa actualmente?
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