Megly Beck-Smoak | Leer El santo evangelio según San Lucas 24:13-29
El relato del Evangelio de Lucas sobre el camino a Emaús, en el capítulo 24, es un poderoso ejemplo de la promesa de Dios de estar siempre con nosotros. Nada en esta vida, ni siquiera la muerte, puede separarnos del amor de Dios. Sin embargo, a veces nos cuesta reconocer...
Emanuel, Dios con nosotros, gracias por recordarnos que nada puede separarnos de tu amor. Ayúdanos a reconocerte en todas las personas y en todos los acontecimientos que encontramos cada día. Oramos esto en el nombre de Jesús. Amén.
R E S U M E N D E L A S E S C R I T U R A S: Las Escrituras de esta semana están arraigadas en las promesas de Dios para el pueblo de Dios. En Hechos y en Lucas se resaltan las promesas del amor de Dios, evidentes en los sacramentos del bautismo y la comunión. El salmo habla de la promesa de Dios de estar con nosotros, incluso –y especialmente– en tiempos de sufrimiento, cuando clamamos a Dios en oración. Primera de Pedro afirma la promesa de Dios de ser fiel con nosotros, así como nosotros, los seres humanos, somos llamados a ser fieles a Dios y a vivir nuestra fe en comunidades del pueblo amado de Dios.
P R E G U N T A S Y S U G E R E N C I A S P A R A L A R E F L E X I Ó N
• Lea Hechos 2: 14a, 36–41. Al pensar en su bautismo, ¿de qué manera los votos que hizo (o que otros hicieron en su nombre) le han acercado a Dios y le han ayudado a reclamar la promesa del amor de Dios en su vida?
• Lea el Salmo 116:1–4, 12–19. ¿Cuándo ha clamado a Dios en oración durante un tiempo de sufrimiento en su vida y ha experimentado la promesa de Dios de escuchar sus súplicas?
• Lea 1 Pedro 1:17–23. ¿Cómo da testimonio de la promesa de fidelidad de Dios hacia usted cuando responde viviendo su fe en comunidad?
• Lea Lucas 24:13–35. ¿Cuándo la celebración de la Santa Comunión ha abierto nuevamente los ojos de su corazón a la promesa de salvación de Dios para usted?
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