Magrey R deVega | Leer Hechos de los Apóstoles 2:42-47
A raíz de Pentecostés, encontramos a los primeros cristianos realizando actividades que hoy resultan familiares para las comunidades de fe: convivir en comunión, partir el pan, cantar, aprender y crecer, servir a los demás. Pero antes de emprender cualquiera de estos aspectos programáticos de la comunidad cristiana, experimentaron asombro y...
Dios, abre nuestros ojos a tu presencia y poder que inspiran asombro a nuestro alrededor. Amén.
Cada uno de los pasajes de esta semana describe aspectos diferentes y complementarios de la vida de fe. En Hechos, vemos a la comunidad cristiana en sus comienzos, cuando los primeros cristianos se reunían para compartir el poder y la maravilla de Dios. En el icónico Salmo 23, nos vemos a nosotros mismos como ovejas en el redil del cuidado de Dios, recibiendo provisión y valentía para atravesar los valles de la vida. En 1ª de Pedro, recordamos el sacrificio de Jesús, cuyas heridas garantizan nuestra sanidad. Y en el Evangelio de Juan, escuchamos a Jesús como la puerta por la cual podemos tener una relación plena y llena de vida con Dios. Tomados en conjunto, estos pasajes nos recuerdan cualidades esenciales –asombro, cuidado, valentía, sanidad y salvación– que conforman la vida abundante.
• Lea Hechos 2:42–47. Imagine cómo era formar parte de la primera comunidad cristiana. ¿Qué aspectos de sus prácticas ve reflejados hoy? ¿Cómo puede recuperar un sentido de asombro y admiración por Dios?
• Lea el Salmo 23. ¿Qué recuerdos tiene de leer y escuchar este salmo a lo largo de su camino de fe? ¿Cuándo le ha brindado consuelo? ¿De qué maneras se identifica ahora con las distintas escenas de este salmo?
• Lea 1ª de Pedro 2:19–25. ¿Qué significa la cruz para usted? ¿Qué diferencia hace en su vida reconocer y abrazar el sacrificio que Jesús hizo por usted?
• Lea Juan 10:1–10. ¿De qué maneras Jesús ha sido un buen pastor para usted? ¿Cómo ha sido la puerta por la cual ha experimentado una vida abundante?
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