Laura Auberry | Leer Evangelio según San Mateo 9:18-26
Curiosamente, ni la mujer con derrames de sangre ni el líder religioso en este pasaje son descritos como seguidores de Cristo. En otros Evangelios, el líder es llamado Jairo, un líder judío que probablemente se habría opuesto a la afirmación de Jesús de ser el Hijo de Dios. Sin embargo,...
Dios sanador, cuando esté en mi punto más bajo, concédeme la fuerza para intentarlo de nuevo, poner un pie delante del otro y volverme hacia ti. Amén.
Los pasajes de esta semana comparten un tema en común: todos muestran lo que significa seguir a Dios. En las cuatro lecturas vemos cómo personas concretas siguieron a Dios, desde un recaudador de impuestos hasta Abraham y una mujer que padecía hemorragias. Estas lecturas también exploran cómo se ve en la práctica el seguir a Dios, como dejar ir nuestros propios planes, ampliar la invitación a la mesa y crear una comunidad unida por la inclusión. Al leer acerca de estas diferentes personas que respondieron al llamado de Dios y las prácticas de seguirle, quizá también pueda ampliarse nuestra propia visión de la fe, al reconocer que no existe una única manera de seguir a Dios ni una sola imagen de una fe perfecta.
• Lea Génesis 12:1–9. ¿Cuándo fue la última vez que usted entró en lo «desconocido»? ¿Qué fue lo que más le asustó de esa experiencia? ¿A dónde le está llamando Dios ahora?
• Lea el Salmo 33:1–12. ¿Qué busca usted controlar en su vida? ¿Cómo se ve el control cuando seguimos a Cristo? ¿Cómo le anima este pasaje a dejar ir sus propios planes?
• Lea Romanos 4:13–25. ¿Cómo se ve la unidad en su comunidad? ¿Cómo le invita este pasaje a creer en lo increíble?
• Lea Mateo 9:9–13, 18–26. ¿Qué significa seguir a Dios? ¿Cuándo ha sido difícil para usted seguir a Dios? ¿Qué le ha dado esperanza en su camino de fe? ¿Cuál es la diferencia entre la «misericordia» y el «sacrificio»?
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