Will Mcleane | Leer Salmos 116:1-2, 12-19
No fue sino hasta que adopté el deporte de la pesca con mosca que aprendí cuánto me cuesta prestar atención. De pie en un claro arroyo de montaña en el oeste de Carolina del Norte, a menudo intento adivinar por dónde nadan los peces y qué podrían estar comiendo. La...
Dios que escuchas, gracias por recibirnos en nuestra hermosa complejidad. En tu Espíritu, ábrenos plenamente al asombro de compartir todo lo que somos contigo y con los demás. Amén.
La vida con Dios nos conduce a las profundidades misteriosas del amor compasivo de Dios. Como Sara, no podemos evitar detenernos y reír ante lo absurdamente maravilloso que es Dios. En el salmo y en la epístola descubrimos a un Dios íntimamente familiarizado con los detalles ordinarios de nuestra vida cotidiana. La gracia de Dios nos transforma continuamente y nos sostiene en todas las estaciones de la vida. En el Evangelio, el Señor nos interrumpe, nos llama por nuestro nombre y nos envía como colaboradores en la extraordinaria obra de sanación y esperanza.
P R E G U N T A S Y S U G E R E N C I A S P A R A L A R E F L E X I Ó N
• Lea Génesis 18:1-15; 21:1-7. ¿Cuándo ha tenido que esperar durante mucho tiempo en Dios? En medio del dolor de la demora, ¿quiénes o qué le ayudaron a mantener su vida abierta a las sorprendentes bendiciones de Dios?
• Lea el Salmo 116:1-2, 12-19. ¿De qué manera la atención de Dios a su vida podría cambiar la forma en que usted habla con Dios?
• Lea Romanos 5:1-8. ¿Qué dones ha recibido durante tiempos de prueba y tribulación? ¿Cómo podría vivir como alguien arraigado en la paz de Jesucristo?
• Lea Mateo 9:35–10:8. ¿De qué manera la compasión de Dios podría llevarle a colaborar con la misión de Dios en su vida cotidiana?
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