Will Mcleane | Leer Carta de san Pablo a los Romanos 5:3-5
En mi primer año como pastor, la iglesia a la que servía experimentó una crisis que consumió a toda la comunidad. Fueron días agotadores, llenos de lágrimas, enojo y arrepentimiento, justo en el momento más intenso de la temporada de Adviento. No sabía cómo iba a encontrar la energía para...
Dios que sostienes, por favor, ayúdame en los tiempos de dificultad. Guíame hacia las personas y los recursos que me alimentarán en el camino de la gracia. Fórmame con el carácter de Jesucristo, en cuyo nombre oro. Amén.
La vida con Dios nos conduce a las profundidades misteriosas del amor compasivo de Dios. Como Sara, no podemos evitar detenernos y reír ante lo absurdamente maravilloso que es Dios. En el salmo y en la epístola descubrimos a un Dios íntimamente familiarizado con los detalles ordinarios de nuestra vida cotidiana. La gracia de Dios nos transforma continuamente y nos sostiene en todas las estaciones de la vida. En el Evangelio, el Señor nos interrumpe, nos llama por nuestro nombre y nos envía como colaboradores en la extraordinaria obra de sanación y esperanza.
P R E G U N T A S Y S U G E R E N C I A S P A R A L A R E F L E X I Ó N
• Lea Génesis 18:1-15; 21:1-7. ¿Cuándo ha tenido que esperar durante mucho tiempo en Dios? En medio del dolor de la demora, ¿quiénes o qué le ayudaron a mantener su vida abierta a las sorprendentes bendiciones de Dios?
• Lea el Salmo 116:1-2, 12-19. ¿De qué manera la atención de Dios a su vida podría cambiar la forma en que usted habla con Dios?
• Lea Romanos 5:1-8. ¿Qué dones ha recibido durante tiempos de prueba y tribulación? ¿Cómo podría vivir como alguien arraigado en la paz de Jesucristo?
• Lea Mateo 9:35–10:8. ¿De qué manera la compasión de Dios podría llevarle a colaborar con la misión de Dios en su vida cotidiana?
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