Will Mcleane | Leer Evangelio según San Mateo 9:35-38
Cuando te embarcas en una misión con Jesús, pronto aprendes que él siempre está en movimiento. El Evangelio de Marcos dice que Jesús recorría «todas las ciudades y aldeas», dedicándose a enseñar, sanar y ver a las personas. Con la agenda diaria de Jesús, ¡uno no puede evitar preguntarse cómo...
Dios compasivo, forma en mí el corazón de Jesús. Guíame a vivir dentro de los límites de tu abundante provisión. Concédeme el valor de avanzar con lentitud y humildad a lo largo de mi día, para poder estar plenamente presente contigo, conmigo mismo y con los demás. Amén.
La vida con Dios nos conduce a las profundidades misteriosas del amor compasivo de Dios. Como Sara, no podemos evitar detenernos y reír ante lo absurdamente maravilloso que es Dios. En el salmo y en la epístola descubrimos a un Dios íntimamente familiarizado con los detalles ordinarios de nuestra vida cotidiana. La gracia de Dios nos transforma continuamente y nos sostiene en todas las estaciones de la vida. En el Evangelio, el Señor nos interrumpe, nos llama por nuestro nombre y nos envía como colaboradores en la extraordinaria obra de sanación y esperanza.
P R E G U N T A S Y S U G E R E N C I A S P A R A L A R E F L E X I Ó N
• Lea Génesis 18:1-15; 21:1-7. ¿Cuándo ha tenido que esperar durante mucho tiempo en Dios? En medio del dolor de la demora, ¿quiénes o qué le ayudaron a mantener su vida abierta a las sorprendentes bendiciones de Dios?
• Lea el Salmo 116:1-2, 12-19. ¿De qué manera la atención de Dios a su vida podría cambiar la forma en que usted habla con Dios?
• Lea Romanos 5:1-8. ¿Qué dones ha recibido durante tiempos de prueba y tribulación? ¿Cómo podría vivir como alguien arraigado en la paz de Jesucristo?
• Lea Mateo 9:35–10:8. ¿De qué manera la compasión de Dios podría llevarle a colaborar con la misión de Dios en su vida cotidiana?
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