Cheryl L. Price | Leer Génesis 28:10-19
Nuestro caminar de fe nos brinda experiencias de la presencia de Dios que nos llenan de asombro y nos dejan sin palabras. Recuerdo una de esas experiencias en mi propia vida. Iba conduciendo mi automóvil en Rochester, Nueva York, durante un día típico de frío, nieve y viento. Sin embargo,...
Oh, Dios misericordioso, gracias por la promesa de tu presencia. Te alabamos y te adoramos. Amén.
Las lecturas de esta semana nos guían hacia el octavo domingo después de Pentecostés. Así como Dios prometió tierra y descendencia a Abraham, también confirma esas mismas promesas a Jacob, el nieto de Abraham. El salmista medita y encuentra consuelo en el hecho de que Dios lo conoce todo y está presente en todo lugar y le pide a Dios que le revele los pecados de los cuales necesita apartarse. El pasaje de Romanos continúa la reflexión de Pablo sobre la vida en el Espíritu. Debido a que somos hijos e hijas de Dios, clamamos con confianza, sabiendo que Dios escucha y responde. En Mateo, Jesús cuenta una parábola acerca del juicio final. Dice que los malvados serán recogidos primero y luego los justos serán reunidos.
P R E G U N T A S Y S U G E R E N C I A S P A R A L A R E F L E X I Ó N
• Lea Génesis 28:10-19a. Identifique un momento en el que reconoció el plan de Dios para su vida.
• Lea Salmo 139:1-12, 23-24. Enumere tres momentos del salmo en los que se siente conectado con la presencia de Dios. ¿Qué le impide invitar a Dios a examinar su corazón?
• Lea Romanos 8:12-25. Pablo enfatiza la esperanza. Explique la importancia de la esperanza para las personas creyentes.
• Lea Mateo 13:24-30, 36-43. ¿Por qué es difícil conocer la verdad acerca de una persona?
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