Cheryl L. Price | Leer Salmos 139:1-12, 23-24
Conocí una vez a una mujer que había sido despedida de su trabajo. No sabía qué hacer; se sentía perdida, sola e insegura. Oró a Dios diciendo: «Señor, ayúdame». Mientras se disponía a leer las Escrituras en busca de apoyo, su mente comenzó a reinterpretar su circunstancia: «Mi ayuda está...
Señor, te damos gracias porque nunca nos abandonas. Guíanos para caminar contigo. Amén
Las lecturas de esta semana nos guían hacia el octavo domingo después de Pentecostés. Así como Dios prometió tierra y descendencia a Abraham, también confirma esas mismas promesas a Jacob, el nieto de Abraham. El salmista medita y encuentra consuelo en el hecho de que Dios lo conoce todo y está presente en todo lugar y le pide a Dios que le revele los pecados de los cuales necesita apartarse. El pasaje de Romanos continúa la reflexión de Pablo sobre la vida en el Espíritu. Debido a que somos hijos e hijas de Dios, clamamos con confianza, sabiendo que Dios escucha y responde. En Mateo, Jesús cuenta una parábola acerca del juicio final. Dice que los malvados serán recogidos primero y luego los justos serán reunidos.
P R E G U N T A S Y S U G E R E N C I A S P A R A L A R E F L E X I Ó N
• Lea Génesis 28:10-19a. Identifique un momento en el que reconoció el plan de Dios para su vida.
• Lea Salmo 139:1-12, 23-24. Enumere tres momentos del salmo en los que se siente conectado con la presencia de Dios. ¿Qué le impide invitar a Dios a examinar su corazón?
• Lea Romanos 8:12-25. Pablo enfatiza la esperanza. Explique la importancia de la esperanza para las personas creyentes.
• Lea Mateo 13:24-30, 36-43. ¿Por qué es difícil conocer la verdad acerca de una persona?
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