Lyndsey Medford | Leer Salmos 99:1-9
Vivo justo al pie de una montaña. En el transcurso de mis días, me encuentro con frecuencia frente a mi propia pequeñez y eso me recuerda la belleza y la majestuosidad de la creación de Dios. Un atardecer pintado de colores, un árbol, incluso una polilla o una sola hoja...
Señor, alabo tu nombre grande y admirable. Y me alegro de que, cuando invoco tu nombre, tú me respondes. Amén.
RESUMEN DE LAESCRITURAS: Como cristianos, sabemos que creemos en Emanuel: Dios con nosotros. Nos aferramos a esta verdad en teoría, pero en el desorden de la vida cotidiana a veces seguimos preguntándonos dónde está realmente Dios. Las lecturas de esta semana nos ofrecen distintas perspectivas sobre la presencia de Dios. En Éxodo, Moisés se siente inseguro del llamado que ha recibido y le pide a Dios que le permita verlo. El salmista recuerda la presencia de Dios con los israelitas en el desierto. El Evangelio nos recuerda que, aun cuando enfrentamos decisiones trascendentales sobre asuntos de gran importancia, nuestra verdadera seguridad está en saber que pertenecemos a Dios. Y la carta de Pablo a los tesalonicenses nos ofrece un ejemplo de cómo experimentar el amor de Dios en la amistad cotidiana.
• Lea Éxodo 33:12-23. ¿Cuándo le ha costado creer que Dios está con usted? ¿Cómo encontró una señal de la presencia de Dios?
• Lea el Salmo 99. ¿De qué manera ha escuchado Dios su clamor? ¿Cómo puede escuchar, junto con Dios, el clamor de otras personas?
• Lea 1 Tesalonicenses 1:1-10. ¿Cuándo le llama su fe a vivir de una manera que va en contra de la cultura dominante? ¿Cómo muestra al mundo una forma distinta de vivir?
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