«Vivir el día a día, disfrutando de cada instante. Aceptar las dificultades como el camino hacia la paz. Aceptar, como Él hizo, el mundo pecador tal y como es, y no como yo querría que fuera. Confiar en que Él lo arreglará todo si me rindo a Su voluntad; para que pueda ser razonablemente feliz en esta vida y supremamente feliz con Él para siempre».
—Reinhold Niebuhr, 1892-1971
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