Suficiente para hoy
Entonces el Señor dijo a Moisés: « Voy a hacer que llueva pan del cielo. El Más detalles
Entonces el Señor dijo a Moisés: «Voy a hacer que llueva pan del
cielo. El pueblo deberá salir todos los días a
recoger su ración diaria».
Durante la mayor parte de mi vida he experimentado algún
nivel de ansiedad. Cuando era niña, me preocupaba estar lejos
de mis padres y decepcionar a mis profesores. Como adolescente,
mi ansiedad me hizo reacia a tomar riesgos; dudaba en
probar nuevas actividades y me aferraba a lugares y personas
conocidas. Como joven adulta, mi ansiedad cambió a enfocarse
en el futuro: qué trabajo debía buscar, cómo me mantendría,
dónde viviría. Ahora, como madre, mi ansiedad se centra en el
futuro de mi hija: cómo mantenerla segura y sana, capacitarla
a manejar los desafíos del colegio y las amistades, y asegurar de
que cuenta con los recursos para tener éxito. Es fácil sentirse
abrumada y perder de vista la presencia de Dios, aquí y ahora.
En el libro de Éxodo, vemos que los israelitas también lucharon
con preocupaciones sobre el futuro, a tal nivel que incluso
deseaban mejor morir en la esclavitud. Como respuesta, Dios
envió maná —«su ración diaria»— y pidió al pueblo que confiara
en su gracia. En las historias compartidas por los escritores
en este número de El Aposento Alto, el maná diario toma diversas
formas. Por ejemplo: poseer la energía suficiente para seguir
la carrera; aferrarse a la esperanza cuando la sanidad no llega
de manera rápida; recurrir a la creatividad para alimentar a una
familia con pocos recursos; encontrar las palabras para orar
cuando nos falta confianza; conectarse con una comunidad de
fe por la Internet cuando nos gustaría mejor
asistir en persona; u ofrecer ayuda cuando podemos,
aun cuando parezca insuficiente. Estos
ejemplos demuestran que la gracia de Dios es
siempre suficiente para cada día. Oro para que
podamos descansar en esta promesa y vivir
cada día con gratitud mientras aprendemos a
confiar en la gracia suficiente de Dios.
— Lindsay Gray
Directora editorial,
The Upper Room
