Sr. Joseph Talusan (Laguna, Filipinas)
Yo los atraje a mí con cuerdas humanas, ¡con cuerdas de amor! Estaban sometidos al yugo de la esclavitud, pero yo les quité ese yugo y les di de comer. - Oseas 11:4 (RVC)
Estaba sentado solo en la terraza, mirando cómo la ciudad celebraba la promesa de un nuevo año con fuegos artificiales. Había fracasado en una relación y estaba a la deriva, no sabía cuál era mi lugar en el mundo. Tampoco podía librarme de la sensación de soledad que me envolvía. Cuando el reloj marcó la medianoche y la llegada del nuevo año, sentí una mezcla de emociones — dudas e inseguridades, pero también un atisbo de esperanza en el año que se asomaba.
En mi soledad recibí el consuelo de la promesa de Dios expresada en Oseas 11:4. El amor del Señor, como cuerdas de ternura, me recordó el amor que los padres brindan a sus hijos. A pesar de mi quebranto, Dios me abrazó como un padre a su hijo que sufre, me levantó con cariño y me consoló. Recordé que el Señor me lleva en la palma de su mano. Aunque muchas personas me abandonaron, Dios está conmigo y me toma de la mano.
Cuando dediqué mi vida a Cristo, esta relación duradera me dio el valor para sostener relaciones más significativas con otras personas. Hoy, si bien hay dificultades en mi familia, creemos que nuestra vida juntos está fundada en el Señor.
Solo Dios puede sanar cada corazón herido y brindarnos gozo.
por construir relaciones sanas
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