Sr. Øystein Brinch (Vestfold, Noruega)
Jesús les advirtió que no debían irse de Jerusalén. Les dijo: —Esperen a que se cumpla la promesa que mi Padre les hizo, de la cual yo les hablé. - Hechos 1:4 (DHH)
Cuando Einar, mi hermano, y yo éramos pequeños, muchas veces mi madre necesitaba distraernos cuando estábamos demasiado inquietos. Si debía concentrarse, nos daba a cada uno un huevo, un tenedor y un poco de azúcar en un envase y nos indicaba batir para preparar ponche de huevo. ¡Nos gustaba muchísimo!
¿Alguna vez ha intentado batir esta bebida con un tenedor? Les comento algo: ¡toma mucho tiempo! Recuerdo que nos sentábamos en el piso de la cocina y comenzábamos a batir. Finalmente, cuando ya estaba listo, bebíamos el ponche con gran satisfacción. «A veces lograr algo bueno toma tiempo», nos decía mamá. Sabía cómo motivarnos para seguir con una tarea que consumía tiempo.
En nuestra vida espiritual también es bueno tener paciencia y esperar el tiempo del Señor. Jesús dijo a sus discípulos: «...esperen la promesa del Padre...» — el Espíritu Santo. También pienso en el versículo de Eclesiastés 11:1: «Echa tu pan sobre las aguas; después de muchos días lo encontrarás» (RVC). Cuando perseveramos con paciencia y fidelidad, veremos la provisión de Dios obrando en nuestras vidas.
El tiempo de Dios es diferente al mío.
por ser pacientes
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