Sra. Ree Pashley (Indiana, EE. UU.)
¿O acaso tienes envidia, porque yo soy bueno? - Mateo 20:15 (RVC)
Uno de mis hijos tiene un sentido innato de lo que es justo. Él puede repartir bocadillos de modo que cada uno reciba lo justo. Cuando se trata de tareas, insiste en que, si él retiró la mesa, lo justo es que su hermana lave los platos.
En mi caso, también tiendo a buscar el sentido de lo justo. Sin embargo, al reflexionar en ello, comprendo que lo «justo» suele estar fundado en ciertos factores limitantes: los niños toman turnos porque solo tenemos una soga para saltar, repartimos las fresas porque solo tenemos un puñado. ¿Cómo sería si hubiese cantidad ilimitada de patinetes, sogas para saltar y trampolines para todos los niños? ¿Quién se preocuparía por el número de fresas para cada niño o cuántos minutos juega cada uno con cierto juguete? No sería necesario porque habría más que suficiente.
Me resulta sencillo identificar lo que parece ser un trato injusto para los primeros trabajadores de la parábola de Jesús sobre la viña y los viñadores. Recibieron el mismo pago que quienes habían trabajado unas pocas horas, y no parece justo. Claro que la respuesta de Jesús no se centra en qué es justo, sino que destaca la generosidad de nuestro Padre Dios. La gracia del Señor es abundante e infinita. Siempre nos da más que suficiente.
La gracia de Dios abunda, y la entrega con generosidad.
por los jornaleros
Responda pida su oración.