Sr. Peter Caligiuri (Florida, EE. UU.)
Pero Elías le dijo: «No tengas miedo. Ve y haz lo que quieres hacer, pero antes cuece una pequeña torta..., y tráemela; después cocerás pan para ti y para tu hijo». - 1º de Reyes 17:13 (RVC)
A veces Dios nos presta ayuda de maneras inesperadas, tal como lo hizo con la viuda en la cita bíblica de hoy. Tal vez cuando ella vio a Elías tuvo la esperanza de que él le diera de comer, pero ¡fue él quien le pidió a ella una torta!
¿Por qué sería que Dios le pidió a una mujer necesitada que preparase una torta para un desconocido? A veces Dios hace lo mismo con nosotros. Es posible que estemos ocupados y viviendo un tiempo de dificultades y el Señor nos acerque un vecino en necesidad. ¿Cómo respondemos? ¿Podemos ofrecerle una sonrisa, un abrazo o una palabra de aliento, aunque estemos atravesando un mal momento?
Elías no obró así por egoísmo, sino que estaba cumpliendo con las instrucciones de Dios. Me pregunto si se sintió avergonzado por mendigar a la viuda. Y si ella se ofendió por el pedido. Finalmente, ambos obedecieron al Señor y fueron bendecidos con alimentos durante la hambruna. Cuando Dios nos pide que compartamos algo que hemos guardado para nosotros mismos, recordemos la obediencia de la viuda y confiemos en que el Señor puede utilizar hasta nuestra contribución más pequeña para hacer una gran diferencia.
Compartiré lo que tengo porque con eso Dios puede hacer grandes cosas.
por quienes son generosos conmigo
Responda pida su oración.