Suficiente para hoy
Entonces el Señor dijo a Moisés: « Voy a hacer que llueva pan del cielo. El Más detalles
“Ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad”. — Romanos 12:13 (NVI)
¡Que Dios les bendiga abundantemente! Una vez más, te escribo desde La Habana, Cuba. Hoy quiero contarles sobre algo que viví poco después de dar a luz a mi pequeño Daniel.
Parte de la familia vino de otra ciudad para cuidarme. Luego de pasar cuarenta días conmigo, volvieron a sus hogares. Inmediatamente, recibí la llamada de una amiga que necesitaba hospedarse en la capital durante tres meses para culminar unos estudios médicos. Solo me estaba informando sobre su llegada. Ya le habían ofrecido un cuarto en el cual pasaría esos días.
Sentí un vuelco en mi corazón. Necesitaba un poco de privacidad, y la idea de tener otro huésped por un período de tiempo considerable me abrumaba. Pero Dios me inquietó al recordar Romanos 12, donde el apóstol Pablo escribe sobre los privilegios y deberes de la vida cristiana, y me llevó al versículo 13: practicar la hospitalidad.
Mi amiga no me estaba pidiendo pasar esos días en mi casa. Sin embargo, nos conocíamos hacía mucho tiempo. El cuarto que le habían ofrecido no era suficientemente cómodo para ella. Además, tendría que compartirlo con personas desconocidas. Así que decidí traerla a la casa. Su alegría me conmovió.
Dios siempre me inquieta cuando estoy actuando de forma incorrecta. Y recordé: «No se olviden de practicar la hospitalidad, pues… algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles» (Hebreos 13:2).
La amabilidad se nos esconde a veces en breves espacios de tiempo. Es en esos instantes donde Dios nos invita a abrir la puerta, aunque el corazón dude. Tenía que atender la necesidad de mi amiga ese día. Y fue ella, con su alegría al llegar, quien me enseñó más sobre la hospitalidad que yo a ella.
Oración de hoy: Dios de todos, enséñanos y ayúdanos a practicar la hospitalidad. Amén.
