Sr. Milton Gaitán Castrillón (Valle del Cauca, Colombia)
Tú, Señor, bendices al hombre justo; tu favor lo rodea, como un escudo. - Salmo 5:12 (RVC)
Iba en autobús a la iglesia cuando vi a una mujer arrebatarle repentinamente el bolso a otro pasajero que iba sentado cerca de mí. Inmediatamente, oré a Dios pidiendo ayuda. Al abrir mis ojos ya la mujer estaba frente a mi pidiéndome brutalmente mi maletín. Me sentí envalentonado y debió notarlo en mi rostro. Cuando la ladrona me miró, pareció asustarse y salió del autobús rápidamente.
Mi atención se centró entonces en lo que le estaba sucediendo al conductor del autobús — estaba siendo agredido por un aparente cómplice. Corrí a ayudarlo y forcejeé con el cómplice, mientras oraba para que Dios me diera fuerzas. Unos momentos después, el cómplice fue sometido y entregado a los policías.
Mientras seguía camino a la iglesia, las personas que habían presenciado estos sucesos comenzaron a aplaudir, aunque no entendía por qué. Rápidamente les dije que sin la ayuda de Dios, nada habría sido posible. Dios fue mi ayuda; Dios fue mi escudo.
Dios está a mi lado todo el día, todos los días.
Por los conductores y pasajeros de autobús
Responda pida su oración.