Por lo tanto, todos nosotros, que miramos la gloria del Señor a cara descubierta, como en un espejo, somos transformados de gloria en gloria... - 2ª a los Corintios 3:18 (RVC)

Como trabajo en todo lo relacionado a la estética, mi salón está rodeado de espejos. Un día entró una mujer y casi espantada dijo: «¡Qué cantidad de espejos. Hace años que no me miro en un espejo!». No me dijo la causa ni yo se la pregunté, pero me sorprendió su comentario. Dejando de lado la coquetería, más de una vez el mirarme al espejo antes de salir me ha librado de cometer errores como, por ejemplo, haberme puesto algo al revés, algo sucio o mal abrochado.

La Biblia es como un espejo que nos muestra tal cual somos, con todos nuestros defectos y flaquezas. También nos libra de equivocaciones y errores y, a su vez, nos muestra la grandeza, la perfección y la magnitud del amor de Dios. Pero para esto, hay que ser no tan solo oidores olvidadizos de la palabra de Dios, sino también hacedores y allí es donde seremos bendecidos.

Dios nos creó a su imagen y semejanza, pero los cristianos tenemos un gran desafío que es reflejar a Cristo como en un espejo. Esto no se logra de un día para el otro. El texto de hoy dice «...somos transformados...». Es un proceso que comienza cuando la sangre de Cristo limpia nuestros pecados y se construye día a día si la palabra de Dios mora en nuestros corazones, enseñándonos y exhortándonos.

Oración de hoy
Oh, Señor, que los seres humanos vuelvan a mirarse en el espejo de la Biblia. En tu nombre oramos. Amén.

1 Comentario
Iniciar sesión to leave a comment
Lectura de hoy
Carta de Santiago 1:23-25

Pensamiento del día

Dios nos transforma día a día.

Oremos

por transformación diaria


Responda pida su oración.