Sr. Kim Koratsky (Tennessee, EE. UU.)
Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros para ser sanados. - Santiago 5:16 (DHH)
Solía trabajar con un hombre que yo sabía era cristiano y que oraba con fervor. En una oportunidad, cuando tenía previsto un procedimiento médico, le pedí que me añadiera a su lista de oración. Se volvió hacia mí y dijo: «¿Tiene un minuto?». Le respondí que sí, y puso la mano sobre mi hombro y oró por mí en ese mismo momento. Luego, me explicó que había tomado el hábito de orar de inmediato cuando alguien le pedía incorporarse al listado, para no olvidarlo. No solo me sentí mejor después de la oración, sino que su idea cambió también mi propia vida de oración.
Especialmente a medida que envejezco, si no tomo nota, tengo tendencia a olvidar. Aprendí que cuando una persona me pide oración, si lo hago de inmediato, sabe que se está orando por ella y es difícil que me olvide en mi tiempo de oración diario.
Ahora, cuando recibo un pedido de oración, respondo: «¿Tiene un minuto?».
Oraré sin cesar.
por personas que necesitan mis oraciones
Responda pida su oración.