Sra. Elina Yeptho (Nagaland, India)
Pero ahora que eres tú quien sufre, ¡te desanimas y no logras superar tu turbación! - Job 4:5 (RVC)
Despúes de una crisis financiera y una serie de trabajos sin éxito, me sentía llena de ansiedad. Por más de diez años había orado por un trabajo estable. Cada trabajo que comenzaba parecía ser del Señor, pero los perdía y terminaba renunciando a cada uno porque no podía hacer frente a la presión.
No podía entender el plan de Dios y comencé a expresar mi dolor abiertamente. Pero como creyente activa en el ministerio, me enfrenté a duras críticas. Algunas personas interpretaron mi situación como el juicio de Dios y sintieron que mi ansiedad socavaba mi testimonio a otras personas. Sin embargo, algunos fueron compasivos y ofrecieron oración, apoyo moral y ayuda financiera.
Durante este tiempo difícil, el libro de Job me trajo gran consuelo, afirmando mi fe en Dios en medio de las dificultades que estaba viviendo. A diferencia de los amigos de Job que ofrecían ideas arrogantes y consejos críticos, Dios estaba complacido con Job — a pesar de sus quejas amargas (Ver Job 42:7-15). Esta experiencia me enseñó una lección fundamental sobre la empatía y fortaleció mi determinación de confiar en la provisión de Dios. Solo Dios puede hacer una evaluación precisa de la fe de uno. Nuestro deber es amar y mostrar compasión a los que sufren.
Hoy ofreceré compasión a los que sufren.
Por alguien que necesita mi empatía
Responda pida su oración.